Para empezar tenemos que limpiar y partir el conejo en trozos, para dejarlo toda la noche anterior a su preparación, en un salmorejo que se prepara a base de: ajos machacados, perejil, orégano, tomillo, pimentón y un poco de sal. Luego se le hecha un chorrito de aceite y un poco de vinagre.
Al día siguiente se fríe el conejo, y cuando esté listo, se hace un mojo con la pimienta colorada, tres dientes de ajo, cominos, un poco de sal, aceite y vinagre. El mojo se vierte sobre el conejo y ya está listo para servir.