En este apartado hemos querido recoger la singularidad de las agrupaciones que encontramos en Gran Canaria, así como las diversas formas de encuentro del isleño con la música tradicional canaria.

Se pueden distinguir diferentes realidades, pero hay algunas que tienen mucha identidad, hasta el punto de formar parte de nuestra cultura: grupos folclóricos, bailes de taifas, ranchos de ánimas y parrandas.

En los últimos treinta años del siglo XX, se suceden en las Islas Canarias una serie transformaciones, que marcan un punto de inflexión en la concepción de la música tradicional.

El surgimiento de los llamados grupos folclóricos es una de esas modificaciones, junto con el cambio de los hábitos culturales y la llegada de los medios de comunicación, todo ello contribuyó al tránsito del folclore popular hacia el espectáculo folclórico.

Esto no quiere decir que el folclore puro se haya perdido, es más, si por algo se caracteriza la música popular canaria es por su mestizaje, pluralidad y contemporaneidad, fruto de la fusión que la vio nacer.

Gran Canaria es la Isla donde la llamada Canción Popular ha tenido más variantes y mejor aceptación. Muchas de estas variantes vienen de la mano de agrupaciones folclóricas y grupos de Coros y Danzas impulsados por la Sección Femenina.

El panorama musical de Gran Canaria cuenta con un amplio espectro de grupos, muy diferentes entre ellos (miembros, financiación, instrumentos, etc), y eso enriquece su aportación.

Estrechamente vinculada con las tradiciones festivas se encuentra la parranda, que originariamente eran un grupo de amigos, normalmente varones, que se reunían con sus instrumentos y se encargaban de amenizar cualquier fiesta, romería o acto de carácter distendido. Estas formaciones suelen tener un carácter efímero, como fruto de la espontaneidad de la que surgen.

Este grupo de tocadores y cantadores también podían ser contratados para amenizar una velada o un baile.

Cabría destacar, dentro del apartado de la música, la labor que están llevando a cabo una serie de grupos, que constituidos como tal, se han lanzado a la tarea de exponer muchos de los géneros musicales de la Isla, tanto dentro como fuera de la misma. Esta serie de grupos, suelen contar con un considerable número de componentes, y su labor la han orientado a la recuperación del repertorio tradicional, que se tocaba en los ventorrillos de las fiestas populares.

Hemos incluído los bailes de taifas en este apartado, a pesar de sus peculiaridades, porque se trata de la reunión de un grupo de personas con el fin de tocar y bailar música tradicional, aunque también se pueden oír otro tipo de piezas musicales.

ORIGEN

El baile de Taifas, no es estrictamente un baile o un canto determinado, más bien es una manera tradicional, condicionada por las circunstancias, de ejecutar un encuentro musical.

Originariamente, se celebraban éstos bailes coincidiendo con alguna ocasión especial, nacimientos (los bailes de paridas) descamisada de piñas, o bien, en festividades como las de San Pascual o Carnaval.

Éstos bailes se solían celebrar en lugares no muy grandes, era común hacerlo en casas particulares, donde se habilitaba una dependencia, se rodaban los muebles y se colocaban sillas alrededor del espacio de baile y ahí era donde se sentaban las mujeres.

Mientras tanto los hombres esperaban fuera, en la calle o bien en el patio de la casa, si era el caso, y allí el anfitrión solía tener una mesa con alguna botella de ron y/o vino para que ellos se tomaran sus «pizcos» durante la celebración.

En la puerta del salón solía estar un señor que era el que controlaba la entrada al baile, y que según la versión de algunos autores, eran también los encargados de cobrar una tarifa, según fuera el caso. Si la fiesta no se cobraba, se llevaba algún presente a la familia que la organizaba.

A parte de esto, el anfitrión podía tener una mesita donde colocaba algunos presentes, como velitas o bolsitas de especias, denominada como cantina, donde los hombres podían comprar algo para así camelar a la madre y a la chica con la que se pretendía bailar. Con lo recaudado se amortizaba la inversión hecha, por ejemplo, en bebidas, porque en ocasiones este tipo de eventos ayudaban a la economía familiar.

Todo baile de taifas que se preciaba, terminaba finalizando con algún pique o refriega entre los hombres, ya fuera fruto del alcohol o de la disputa por una fémina.

TIPOLOGÍA

Los bailes de taifas eran siempre una buena excusa para el encuentro social, y tal y como se cuenta en el apartado anterior, se podría decir que hay varios tipos de taifas.

Bailes de paridas. Se celebraban con motivo del nacimiento de un nuevo miembro en la familia.

Bailes de San Pascual. Tenían una peculiaridad, y es que ellos se encendía una vela, con un lazo rojo, en el momento en el que empezaba, y durante el tiempo en el que se consumía la vela hasta llegar a la altura del lazo, las mujeres podían tener la iniciativa en la elección de su pareja, que no era lo común, puesto que normalmente eran ellos los que mediante el ofrecimiento de una vela o un sobre o bolsita de cominos, azafrán o canela, las invitaban a ellas, las cuales accedían siempre que contaran con el consentimiento de la madre.

En otras islas, como La Palma o Lanzarote, a estas reuniones para bailar se les conocía como Bailes de candil, porque se alumbraban con candiles, y en Tenerife y en El Hierro los llamaban Bailes de cuerda, porque se utilizaban instrumentos de cuerda para acompañar los bailes.

BAILE

Según los autores, las piezas que normalmente se suelen bailar en éstas celebraciones son las que cuentan con más ritmo, como las isas, las folías, las seguidillas y las malagueñas, luego se introdujeron las polcas y las mazurcas, en el siglo XIX, y ya a principios del siglo XX, se llegaron a bailar pasodobles, fox-trot, valses y hasta rumbas.

Con el tiempo se fueron introduciendo nuevos estilos, con lo cual se fue sofisticando cada vez más el aparato instrumental utilizado en estos bailes.

BIBLIOGRAFÍA

La información que hemos dado se ha extraído, en buena parte, del estudio enmarcado en el Proyecto Comunitario de la Aldea: Expresión musical en las relaciones sociales. Bailes de Taifas, de José Pedro Suárez Espino y Lidia Sánchez González.

ORIGEN

Hasta el siglo XVII existían en toda España unas Cofradías que se dedicaban a pedir por las Ánimas, y en las Islas existen algunos pueblos que adoptaron esta costumbre. Para el caso de Gran Canaria, los más destacados eran los de San Mateo, San Nicolás, Ingenio, Valsequillo y Teror.

Hoy, en pocos lugares de la Isla se mantienen los Ranchos de Ánimas, tan sólo en Valsequillo y Teror, pero también habría que nombrar a la Aldea de San Nicolás, donde ha sido recientemente recuperado.

Su objetivo era mantener el culto piadoso por las personas fallecidas; El Rancho iba por los campos cantando y recogiendo dinero, que luego entregaban a la Iglesia, con el fin de que se celebraran unas misas en su nombre.

Normalmente eran las propias familias de los enfermos las que encargaban a este grupo que fueran a sus casas. Allí se le cantaba a sus ánimas para que intercedieran por el aquejado que ya mostraba, de esta manera, su disposición ante la muerte.

En este sentido, los Ranchos de Ánimas son una forma cristianizada que retoma un primitivo culto a los muertos, que era muy común en toda el área mediterránea.

TIPOLOGÍA

El Rancho suele estar formado por hombres y está dirigido por un ranchero mayor, elegido democráticamente, aunque también se suele dar el caso en el que este cargo pasa de padres a hijos; y es que para ostentar este cargo había que tener mucha habilidad mental, además de cualidades para la improvisación.

Durante varios meses se reúnen en distintos lugares para entonar diferentes estrofas, normalmente, comenzaban el 1 de noviembre, coincidiendo con la fecha en la que se celebra el día de los difuntos o finados.

Esta práctica comienza con una ceremonia donde se comen diferentes frutos secos como almendras o castañas y donde se entonan algunas octosílabas y otras coplas, normalmente en hexasílabos, y que suelen estar dedicados a varios temas.

Entre los temas usados, cabe destacar los que están dedicados a las almas, a las vidas de santos, a los milagros, y a la Navidad.

INSTRUMENTOS

Este tipo de canciones no suelen estar asociadas a ninguna danza, pero sí queríamos dedicar en este apartado, una especial mención a los instrumentos que acompañan a la hora de la interpretación.

Es importante que la guitarra esté bien afinada, muy baja y tocada sólo en forma de acordes. El tambor, si lo hubiera, ha de ser una versión pequeña de caja militar y tocado con una baqueta corta. Pero además de esto hay quien utiliza también un pandero de sacudir, con un aro grueso que actúa como caja de resonancia, chapas sólo por una parte y unos travesaños con cascabeles.

Aparte de éstos instrumentos también era común que hicieran uso de espadas o triángulos de metal.