HIGOS

Según la tradición de nuestros antiguos, la higuera fue traída por primera vez a Canarias por unos aventureros mallorquines en el siglo XIV. Gracias al buen clima del Archipiélago, la especie se adaptó fácilmente y sus frutos se convirtieron en una de las predilecciones de los isleños.

Hoy se reconocen hasta seis tipos de higos: los blancos, los negros, los bergazotes o cotios, los de invierno, los hartabellacos y los higos bobos. Pero también se conocen con otro tipo de denominaciones como: el higo de a libra, que hace referencia a los higos blancos, o el higo de valle, que es como se conoce al higo blanco de Agaete.

Pero el más popular de todos es el higo pasado, el cual se tendía a secar al sol, evitando que se mojara con la lluvia o el sereno, porque se estropean. Una vez secos, se soban, pero también se podían envolver con gofio una vez que se habían secado.

Para la conservación de esta fruta, había que guardarla en un sitio seco y fresco.