El pan de huevo es una de esas elaboraciones que evocan de inmediato la repostería casera de los pueblos del archipiélago. Se trata de un pan dulce, de miga tierna y ligeramente compacta, elaborado tradicionalmente con harina, azúcar y una generosa cantidad de huevos, lo que le otorga su característico color amarillo suave. Su aroma recuerda al de las cocinas antiguas, donde se preparaba para celebraciones, meriendas familiares y como un pequeño lujo en épocas en las que los ingredientes eran escasos y cada dulce tenía un valor especial.
En muchas islas, el pan de huevo ha mantenido su presencia como parte del recetario doméstico y como producto típico en fiestas y romerías.