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Zurrones

El oficio de zurronero ha tenido, tradicionalmente, una estrecha vinculación con el mundo del pastoreo, generalmente son los cabreros los conocedores del proceso de transformación de un pellejo de animal en una bolsa de transporte o almacenaje.

El zurrón ha sido una pieza de uso cotidiano, indispensable, en el desarrollo de la vida cotidiana de los pastores, además de complementar su economía al venderlos. Aunque algunos pastores los continuan usando, hoy se vinculan a la vestimenta tradicional y a las romerías o fiestas populares.

La práctica de este oficio es exclusivamente masculina.

Como en la mayoría de los oficios tradicionales de Gran Canaria nos encontramos ante una actividad casi desaparecida, ya que pocas personas siguen practicándolo.

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TALLER
El zurronero ejecuta la mayor parte de su trabajo al aire libre, si bien es cierto que necesita de un almacén apropiado, aireado y con cuerdas o liñas de tender a la sombra, donde se cuelgan las pieles para su secado y almacenamiento.

HERRAMIENTAS
El zurronero necesita para realizar su trabajo de utensilsios sencillos, no especializados: cuchillo, lezna, recipiente hondo, paleta de madera y palos.

MATERIAS PRIMAS
El material utilizado por los zurroneros es piel de baifo de menos de un año. Lo ideal es que el baifo (macho o machorra) tenga entre quince días y un mes de vida, dado que su piel es mejor. De más de un año para el batijero y de cabra adulta para el cajero.

Además de piel, se necesita sal, suero e incienso morisco.

Los zurroneros denominaban a las cabras de determinada manera según su color: la morisca, de color gris, la albardá era negra y canela, la melá solía ser canela, la rubia si el pelaje era canelo rubio, la berrenda es blanca y negra, etc.

PROCESO DE TRABAJO
La elaboración de un zurrón sigue la siguiente cadena operativa:

Obtención y preparación de la piel:

  • Se sacrifica un animal. Al baifo se le suele matar por el pescuezo, lo más arriba posible, porque así la boca del zurrón queda grande y ancha.
  • Se insufla aire al animal, por medio de una caña, para así separar la piel. El cuero se saca desde el rabo hacia el cogote, pero sin rajar la barriga y haciéndole el menor número de cortes.
  • Para conservar mejor la piel, se le añade sal de manera uniforme por todo el cuero y se deja curtir, durante una semana como mínimo.
  • Desprendimiento del palo.
  • Se sacude la sal de la piel del baifo.
  • Se despelleja (afeita), quitando cuidadosamente el pelo para no estropear el zurrón. Esto se puede hacer con la ayuda de hojillas, aunque es un proceso lento.
  • Se sumerge en suero y se deja así durante todo un día.
  • Secado de la pieza.

Confección del zurrón:

  • Atado de las patas traseras y el rabo con el cuero que se corta de la boca del zurrón, así queda completamente cerrado; se guarda en una zona fresca durante unas semanas, para que se termine de curar y no dé mal olor.
  • Opcionalmente, también se le pueden coser unas agarraderas para usarlo en el transporte de cosas. Solían ser dos tiras largas, que iban de un extremo a otro de la pieza.
  • Si se quiere que el zurrón quede blanquito, lo metemos en leche o suero durante un día, y luego se estira poco a poco, para que no se raje, con la ayuda de una piedra redonda o un palo, conocido como paleta, hasta que la pieza queda lisa y suave al tacto.

Confección de la botana:

El principal sistema de cierre del zurrón, es la botana, encargada de cerrar la boca del zurrón, que se localiza en la zona del cuello del animal. Se realiza comúnmente enrollando una correa de cuero que recoja los pliegues de dicho lugar, para luego traspasarla con una lezna. El cosido final se realiza pasando repetidas veces el extremo de la tira de piel utilizada entre el muñón del cuello y las vueltas de la propia correa. Este cierre es el mismo para el zurrón el batijero y el cajero.

Acabado y mantenimiento:

El zurrón se estrena amasando gofio unas cuantas veces, y tirándolo, porque los primeros no sirven, por el sabor que adquieren.

Cuando no se utiliza a diario, el zurrón, se reseca y se puede estropear con facilidad, para su mantenimiento y conservación es conveniente dejarlo bien limpio, espolvorearlo con un poco de gofio para evitar las humedades y los malos olores, acto segido hay que enrollarlo dentro de un frasco de cristal, e incluso con unos ajos para que no se pique ni coja mal olor.

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TIPOLOGÍA

Zurrón, confeccionado con la piel de un baifo (macho o machorra) que tenga entre quince días y un mes de vida, dan la mejor piel. Es la que da nombre a este oficio. Puede describirse como un pequeño bolso contenedor hecho en piel de baifo o cabrito. Su principal uso consiste en servir para amasar gofio, aunque también para guardar pequeños objetos y alguna herramienta durante los desplazamientos de los pastores.

Zurrón grande, para ir a la mar a buscar sal, marisco o pescado, tenía la virtud de mantener los alimentos bastante frescos.

Batijero, se confecciona con pieles de animales adultos, de al menos un año de vida. Siempre animales sin ubre, pues facilita su impermeabilidad, marronas sin ubre, porque no han parido o machos. Es un recipiente de gran tamaño que se lleva colgado de los hombros a manera de mochila. Se utiliza para transportar la comida y otros elementos básicos durante el tiempo en que el pastor está de trashumancia con el ganado, buscando pastos. Y también para el transporte de elementos líquidos, como la leche.

Cajero, hecho con las piel de cabras adultas. Este término se destina para los batijeros que sólo contendrán elementos sólidos, como ropa, herramientas o comida.

Zalea, Se preparran con la piel de la oveja, sin quitarle el pelo y abriéndola totalmente. Se usa de alfombra, como aislante debajo del colchón y también en las cunas.

BIBLIOGRAFÍA

Para la elaboración de esta sección se extrajo la información de las siguientes publicaciones:

MEDINA MORENO, Eliécer (2004): “Prácticas artesanales del cuero entre los pastores de Gran Canaria”, en EL PAJAR. Cuaderno de Etnografía Canaria. Asociación Cultural. Pinolere. II Época, nº 19, Agosto, Anual, La Orotava, Tenerife.

MEDINA MORENO, Eliécer (2003): "El trabajo tradicional de la piel en la isla de Gran Canaria". Tenique, revista de la cultura popular canaria. Grupo Folklórico del Centro Superior de Educación de la Universidad de La Laguna. Nº 5, Julio, Anual, Santa Cruz de Tenerife.

NODA GÓMEZ, Talio (2003): Pastoreo en la isla de La Palma. Ed. Cabildo Insular de La Palma, en Santa Cruz de La Palma.

DE LEÓN MORALES, Yoana (1999): “Los últimos artesanos del zurrón”, en EL PAJAR. Cuaderno de Etnografía Canaria. Asociación Cultural. Pinolere. II Época, nº 6 Diciembre, Anual, La Orotava, Tenerife.

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